ING. IGNACIO GUERRERO ZUÑIGA. Docente del Centro de Bachillerato Tecnológico industrial y de servicios No. 70 (CBTis 70) de la ciudad de Tuxpan, Jalisco. Profesor en asignaturas correspondientes a las areas de: Matemáticas, Electricidad, Computación, Tecnología Sociedad y Valores. Egresado del Instituto Tecnológico de Cd. Guzmán, Jalisco. México, en la especialidad de Ingeniería Industrial Eléctrica. Generación 1978-1983. Breve Historial. Jefe de la oficina de Evaluación e Informática. Jefe de la oficina de Tronco común y especialidades. Jefe de la oficina de control escolar. Jefe del Departamento de Servicios Escolares. Secretario General de la Delegación D-II-127.

Actualmente: DOCENTE.

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20/05/2007 3:39 am
Anécdota: El anfitrión y su invitado...

Antes que nada, PERDÓN por las palabras altisonantes. 

Cierta ocasión un colega invitó a su jefe inmediato a su casa a ver un partido de fútbol la tarde de un sábado. Llegado el día puntualmente el jefe se hizo presente y luego de una animada conversación surgieron las botanas y un poco después las cervezas. 

El partido de fútbol terminó temprano pero la reunión se prolongó hasta altas horas de la noche.

Como ya era muy tarde el anfitrión amablemente le dijo a su invitado -el cual ya empezaba a descomponer sus modales por la cantidad de alcohol ingerido- que si quería lo acompañaba a su casa distante de ahí unas cuadras. El invitado accedió y el anfitrión le ayudó a levantarse colocándole uno de sus brazos en la espalda sujetándolo para que no cayera saliendo del lugar dando uno que otro tropezón. 

Caminaban sin prisa por la mitad de las desiertas calles apoyados uno en el otro, cantando, platicando, despertando gente a las tres de la madrugada, tenían todo el ancho de la calle para los dos y no había razón para acelerar el paso.

La noche estaba maravillosa…  Pero, tanta belleza nocturna no podía durar tanto…  

Ya cerca de la residencia del jefe invitado a unos treinta metros de donde iban dieron vuelta en una esquina tres adolescentes con facha de pandilleros. Aunque caminaban por una de las aceras y ellos por el centro de la calle de cualquier manera sus caminos se cruzarían.

El anfitrión, siendo una persona amistosa, enemiga de las rencillas, sabiendo que su invitado era un “Rebelde” empedernido y más aun con unas copas encima, sintió que el corazón le dio un vuelco y ya con la adrenalina empezando a circularle por las venas, le dijo a su jefe con suavidad al oído, casi, casi, con ternura:  

-Jefe por favor no les vaya a buscar “bronca” a esos muchachos-, 

-Como crees querido amigo-, -pierde cuidado- contestó el “Rebelde”.  

-Ah, ok´, gracias jefe- dijo el anfitrión, relajándose un poco por la promesa de paz que le dio su invitado. 

-Nada, nada, amigo del alma, todo bien, todo bien- 

Siguieron caminando los dos en silencio y cuando estaban a unos cinco metros casi de frente a los jóvenes, sin más el “jefe invitado” les gritó: 

-¡¡”Quiubo” hijos de su chingada madre, ¿quieren chingadazos?!!- 

-<¡¡Maldición!!>- pensó el anfitrión, rompió su promesa… 

De inmediato el que parecía ser el líder de los tres brincó al frente del “Rebelde” y le dijo: 

-¡¡Ya vas cabrón!!-, -¡¡Éntrale!!- 

Para colmo de males el “jefe invitado” ni siquiera sabia pelear tampoco sabía cubrirse los golpes así que le empezaron a llover sopapos desde todos los ángulos y todos conseguían su objetivo, no había manera de esquivar ninguno con sus torpes movimientos, tampoco había forma de tirar al menos uno.  

Era tal la tempestad de golpes que el anfitrión no tuvo más remedio que intervenir así que intentó meterse en medio de ambos “contendientes” diciéndoles: 

-¡¡Tranquilos!!, ¡¡tranquilos!!, ¡¡ya estuvo bien, amigos!!- En cuanto lo hizo, saltó frente a él otro de los jóvenes diciéndole al mismo tiempo que le tiraba patadas en las pantorrilas: 

-¡¡Usted sáquese cabrón!!- 

Como el “jefe invitado” ya no sentía lo duro sino lo tupido viendo la cosa completamente perdida por todos lados, empezó a llamar a gritos a un compañero de trabajo que por suerte vivía cerca de ahí. 

Para fortuna de ambos este compañero -que si sabía pelear- se encontraba en su casa y para doble lotería también estaba uno de sus hermanos “campeón del barrio” en peleas callejeras, así que en cuanto los muchachos los vieron salir de su casa y dirigirse hacia ellos en el acto se dieron a la fuga. 

Al verlos huyendo a carrera abierta el “Rebelde” desde el suelo, escupiendo sangre por los atinados golpes que le propinó su contrincante les gritaba: 

-¡¡No corran CABRONES!!-

-¡¡No le saquen HIJOS DE LA CHINGADA!!-  

-¡¡QUE MIEDO ME TIENEN HIJOS DE SU CHINGADA MADRE!!- 

<¡¡Válgame Dios!!> pensó el anfitrión, hay tipos que no tienen remedio, este es uno de ellos… 

Desde aquí le envio un cordial saludo al Profesor Domingo Nava, persona amable, conocida y estimada por todo el pueblo de la fiesta eterna.

I. Guerrero.


29/05/2007 3:10 am
Anécdota: El puente de Beltrán.

Resulta que se reunieron varios colegas docentes en algún lugar del Estado de Colima, según ellos “santamente” para compartir “el pan y la sal”. Obviamente la cosa no tenía que ser tan religiosa y empezaron a ingerir unos cuantos tequilas acompañados de unas sabrosas “botanitas”. 

La convivencia empezó temprano en la tarde y se prolongó hasta llegar la oscuridad, de esta manera la hora de regresar al amado terruño Tuxpan, Jalisco, “el pueblo de la fiesta eterna”, se hizo presente, por lo que varios de ellos subieron a un automóvil. El menos “mareado” que era el propietario del vehículo hizo de “conductor designado”. 

Ya en el camino, entre risas, música de Pepe Aguilar, cantos a capela, pláticas y uno que otro grito de “Ajuaaaa”, el silencio llegó… ¿el silencio?, bueno… el único que no paraba de hablar era un robusto compañero, el cual salía de un tema y entraba a otro, luego regresaba al primero y así sucesivamente. Duró mucho tiempo con su bla-bla-bla, tanto, que terminó por enfadar a otro de los colegas.  

Un poco antes de llegar a Tuxpan por la autopista de cuota está el “puente de Beltrán”, cuya altura de más de cien metros lo clasificó durante varios meses como el puente más alto de México.  

Ya casi para llegar al “puente de Beltrán” crecieron las diferencias entre el hablantín y el otro colega. El que iba manejando, como ya lo dije menos mareado, simplemente se sumió en sus pensamientos y dejó que los otros dos arreglaran sus disgustos que ya eran grandes en ese momento. 

Continuó el trayecto entre “dimes y diretes” de los dos colegas, hasta que uno de ellos le gritó al conductor al llegar al puente de Beltrán… 

-¡¡¡Párate!!!, ¡¡¡Detén el coche aquí en el mirador del puente!!!- le gritó fuerte.  

-¿Para que?- contestó el conductor. 

-¡¡¡Voy a echar abajo a este latoso!!!- 

-¿¡Como crees!?- 

-¡¡En serio, lo voy a lanzar del puente!!, ¡¡ya me tiene harto!!- 

Obviamente el conductor no hizo caso y pasaron por el puente de Beltrán sin pena ni gloria. 

Así llegaron al suelo que los vio nacer y después de “repartirlos” en sus casas el colega piloto se dirigió a la suya a descansar. 

Pasado algún tiempo recordando el evento le preguntaban al colega piloto respecto de las malas intenciones del que quería aventar al compañero robusto desde el puente de Beltrán. Le decían: 

-¿Qué hubiera pasado si te hubieras detenido?- 

-Nada- Contestaba el colega piloto y agregaba: -Con lo pesado que está ni siquiera entre los cuatro hubiéramos podido bajarlo del automóvil- 

-¿Ni rodando?- 

-Bueno, así si, pero para levantarlo hasta librar el muro de contención del puente y echarlo abajo hubiera sido imposible-. 

-Si. Es cierto-, -hubiera sido toda una hazaña- concluían todos.

I. Guerrero.


13/05/2007 3:44 pm
Anécdota: ¡Que nadie se mueva!

Vivimos en una zona sísmica en donde por desgracia los temblores suceden con alguna frecuencia.

Sucedió el 19 de septiembre de 1985 

Iniciadas las labores en el CBTis 70 a las 7:00 de la mañana, uno de mis colegas se encontraba en plena exposición de su clase. El tiempo transcurría normalmente mientras nuestro compañero discernía acerca de las posibilidades de la Ley de Ohm. Que si la resistencia aumenta, entonces la corriente disminuye, que si el voltaje y la corriente son directamente proporcionales, etc. etc.

Y así, entre corrientes, voltajes y resistencias el día seguía su marcha. 

Aproximadamente a las 7:19 horas del 19 de septiembre de 1985 empezó la sacudida de 8.1 grados y uno de los jóvenes gritó: -¡Está temblando!-.  

De inmediato reinó un silencio absoluto.  

El profesor ordenó, -¡todo el mundo quieto!-, y agregó con voz firme y decidida -¡que nadie se mueva!-.  

Todos obedecieron la orden durante los siguientes… tres segundos, ya que al aumentar la intensidad del sismo ¡¡el primero que salió disparado fue el Profesor!!

Después del suceso se tomaron algunas medidas preventivas en nuestra institución, entre otras se construyó una rampa que facilita el desplazamiento del segundo piso hacia el patio cívico y además periódicamente se realizan simulacros de evacuación de las aulas.

I. Guerrero.


13/05/2007 3:39 pm
Anécdota: Cóncavo y Convexo.

“ALGO TIENE EL PUERTO DE ACAPULCO, QUE PROVOCA…” 

Los viajes al puerto de Acapulco que hemos hecho el personal del CBTis 70, siempre nos han dejado gratos recuerdos, son anécdotas inolvidables que conforman nuestra historia. 

Sucedió que en uno de esos placenteros viajes, estando el grupo de colegas en un antro de la localidad, uno de ellos sacó a bailar a una maestra.

El colega, soltero, nunca había mostrado ningún interés que no fuera el estrictamente laboral por la compañera ¡claro! menos lo iba a referir siendo ella una mujer casada y muy recatada. 

Pero Acapulco, algo tiene que provoca… 

Ya estando en la pista de baile después de algunas canciones “meneaditas” de esas para bailar cada quien por su lado, llegaron las baladas románticas.  <¡¡¡Ahora es cuando!!!>- pensó el colega interesado y abrazó a la compañera.  

Primeramente se escuchó en los altavoces “Te amo”, y pensó nuestro amigo <esta preciosa canción es para que la maestra se recargue en mi hombro y suelte todo su cuerpo> 

Pensamiento equivocado. La colega casada no soltó nada, ni dio la menor señal de permitir algo más que bailar abrazados pero de lejitos. 

Luego pusieron “Te quiero”, con la cual el ilusionado el colega se dijo para sus adentros <Con esta sí>. Pues no. La relación casual siguió igual de fría, y así continuó por dos o tres canciones más, la maestra no flaqueó con las sugerencias de la música. 

<¡¡¡Hmmm!!! Esto no está funcionando> se dijo el colega apasionado, <debo aplicarle mayor presión a este asunto>. 

Al parecer el mismísimo demonio se confabuló con él, porque en ese preciso momento empezó una ronda de canciones “prohibidas”, de esas que te invitan “a pecar”.  

El D-J empezó con…

“Hoy tengo ganas de ti”, y pensó el colega ardiente <Sugerente titulo y la letra, leve, leve, con un mensaje “normal”>, y abrazó a su “bailadora” más fuerte, acercándole su cuerpo cadenciosamente al provocativo ritmo de la música, asediándola, pero ella resistió valientemente la embestida retirando el suyo. 

Luego se escucho la voz de Camilo Sesto con “¿Quieres ser mi amante?” <Hmmm, esta ya levanta calor>, dijo para si el colega fogoso, volviendo a intentar pegar su cuerpo con el de la maestra, pero nada, la colega no dio su brazo a torcer y siguió bailando de lejitos. 

Después se escuchó “Voy a llenarte toda” de José José, y se dijo para si el colega impetuoso <¡¡Ufff!!, ¡Esta ya es una declaración sexual!>, al mismo tiempo hacía esfuerzos arqueando su cuerpo para juntarlo con el de la maestra, sin conseguirlo. Era una batalla que libraban ambos pero sin hacer contacto ya que mientras uno atacaba la otra iba en retroceso. 

Finalmente se escuchó “De punta a punta” de Alvaro Torres y pensó el colega apasionado <¡¡Ufff!!  y ¡¡RecontraUfff!!, de plano, esta canción es para decirles a todos, ¡¡¡háganse a un lado, porque aquí mismo…!!!>.  

Las primeras dos estrofas de la balada decían: 

-Deja la luz encendida-, -quiero mirarte desnuda-, -ahora no hay ninguna prisa-, -y te amare de punta a punta-. -Palmo a palmo, beso a beso-, -así como imaginaba-, -solos los dos en silencio-, -enredados en la cama…- 

El resto de la canción todavía más grave… 

Pero ni con esa… La maestra soportó estoicamente las acometidas del colega candente y no aflojó para nada su rígida humanidad.  

El poderoso esfuerzo realizado por los dos colegas uno aproximándose y la otra apartándose finalizó con sus cuerpos acomodados en una rara y curiosa forma de cóncavo y convexo.  

Terminaron las canciones prohibidas y también la amenaza para la colega, los dos fueron a sentarse a sus respectivos lugares distantes uno del otro. Entonces, la maestra, sobrada de ingenuidad, le dijo a otra compañera:  

-¡¡Ay!! ¿¡Qué le pasa a este hombre!?, ¿¡Qué le pasa a este hombre!?-… 

A lo que respondió su amiga…

-¿¡Que qué le pasa a este hombre!?, ¡Ja!, ¿¡Te estas haciendo taruga o qué!? ¡¡Está excitado!!, ¿¡Acaso no sentiste…!?- 

Sencilla respuesta que encerraba toda una verdad.  Y es que: Acapulco, las copas, el momento, la música insinuante, y el cuerpo del deseo en tus brazos, así ¡cualquiera se pone cariñoso!  

Menos mal que el esposo de la colega no estaba ahí, si no esta hubiera sido otra historia.

I. Guerrero.


29/04/2007 12:10 am
Anécdota: No hay de otra sopa.

¿NO HAY DE OTRA SOPA…?

sopa.jpgEn cierta reunión de docentes en la sala audiovisual del CBTis 70 mientras el Director exponía los temas un colega levantó la mano para hacerle una pregunta, le dio la palabra y el profesor expresó lo siguiente:

-Lic., Oiga, ¿Por qué a mi hermana le pagan más que a mí, si entramos a trabajar a la misma hora y a veces ella sale más temprano que yo?-

El Director contestó. -Tu hermana gana más dinero que tú por el tipo de plaza que tiene, también es la subdirectora, eso le permite salir a veces más temprano a cubrir asuntos fuera de la escuela -

¡Ah!, Exclamó el colega y preguntó nuevamente: Oiga, ¿no habrá posibilidad de que yo me retire de la escuela igual que ella?-

-No. No se puede “Checo”- Contestó el Director.

-¿Ni por una “corta feria”?- Sugirió públicamente y en serio el profesor, refiriéndose a un soborno.

-¡Ja! No Checo. ¡Ni con una “corta feria”!- Replicó el Director sonriendo.

-Hmmm… O sea que entonces ¿“no hay de otra sopa”?- Dijo por último el colega.

-No Checo. “No hay de otra sopa”.- Finalizó el Director.

Desde entonces quedó instituido en nuestro plantel el dicho de:

-¡Como dijo Checo!, “No hay de otra sopa”-


I. Guerrero.

19/08/2007 1:35 am
El Comerciante.

“EL COMERCIANTE”.

Un compañero del CBTis 70 decidió incursionar en el mundo de los negocios comerciando productos alimenticios derivados de los lácteos como son: quesos, cajeta, crema, y otros. Compraba alimentos a buen precio y los vendía mejor todavía.

Sucedió que un viernes otro compañero le encargó un bote de crema y nuestro amigo vendedor anotó el pedido para traérselo a la escuela al siguiente lunes.

Transcurrió el fin de semana, y el lunes muy temprano llegó nuestro amigo comerciante con el que le había encargado la rica crema y le dijo sin mayores preámbulos:

-¡Oye, págame la crema!-

Al notar apuro en las palabras de nuestro amigo comerciante, el comprador sospechó algo de tal forma que le contestó. -¿¡Si, pero, en donde está!?-.

-¡Primero págamela!-

-Pero… ¿¡como te la voy a pagar si no me la has entregado, ni tampoco la veo!?-

-Es que, yo te la traía pero se me cayó en el autobús y se tiró toda en el pasillo, ¡así que págamela!-, dijo el vendedor.

-Pero… ¿¡como te voy a pagar algo que no me vas a entregar!?-

-¡Es que esa era tu crema!- respondió el vendedor, y agregó -es la que traía para ti-

-¡Ah!, ¿entonces traías más botes de crema y justamente el mío fue el que tiraste?-, preguntó el comprador…

-Así es-, respondió el vendedor… 

-Vaya casualidad-

Así estuvieron un rato discutiendo, uno cobrando y el otro negándose a pagar… finalmente el vendedor no pudo sacarle ni medio centavo al comprador.

Con esta experiencia quizá descubrió nuestro amigo comerciante los riesgos de vender cualquier cosa, los cuales asume inicialmente desde luego el que vende.

I. Guerrero.


26/04/2007 6:10 pm
Anécdota: La cerveza caliente...

“LA CERVEZA CALIENTE”  

Cierta vez se reunieron varios colegas del CBTis 70 a convivir un rato, ¿el motivo? quien sabe… el caso es que estaban celebrando. Uno de ellos muy cuidadoso de su salud. 

En algún lugar del pueblo consiguieron una hielera grande la cual llenaron y dejaron rebosante de hielo por encima, luego -más abajo- había una capa de refrescos y al fondo, hurgando entre los “dulces refrescos” estaban, -¡aleluya!- los “refrescos amargos”. Algún colega llevó además un buen vino para prepararse unas “cubitas”. 

CervezaCaliente1.JPGEl colega cuidadoso de su salud les dijo a todos, -lo siento amigos, estoy enfermo de la garganta y no puedo ingerir bebidas frías, así que hoy solo voy a “botanear”-. 

Pero la carne es débil. La maldita tentación es difícil de vencer sobre todo cuando ves una y otra vez a los demás colegas saborear las cervezas bien heladas, “sudaditas” en tiempo de calores… y luego está el ambiente, como que no estás en “sintonía” con los demás.  

El colega cuidadoso de su garganta pensó -- así que urdió una solución. 

Se levantó y les dijo a todos: -amigos, es demasiado el antojo, pero no puedo tomar cerveza fría, así que sáquenme una de la hielera para calentarla en el radiador de mi auto- 

<Solución extraña pero práctica>, pensaron todos. 

Le dieron una “serpiente bien elástica” (así decía el finado Abel), la agarró presionándola con sus dedos pulgar e índice cuidando no tocarla demasiado -no sea que por ahí se trasmitiera lo helado a su garganta-, y se la llevó a donde estaba su auto. Abrió el cofre del vehiculo todavía caliente por el uso y acercó la botella al radiador.  

¡¡Excelente solución!!, después de un momento la bebida estaba tibia. 

Así pasó una y otra vez… llevando cervezas frías al auto, trayéndolas calientes e ingiriéndolas. Hasta que en una vuelta que dio después de varias cervezas les gritó a todos los ahí presentes: 

-¡Ya me harté de cervezas calientes!-, -¡¡sírvanme una “cuba” carajo!! ¡¡y con mucho hielo por favor!!- 

Ahí acabaron los cuidados…

I. Guerrero.


03/05/2007 3:54 am
Actualizando. Anécdota: LAS GOTAS.

“Las Gotas”. 

Varios médicos han trabajado en el CBTis 70. En particular recuerdo uno que ya hace muchos años dejó nuestra escuela y se fue “a buscar la vida” en otro lugar. Aunque estuvo poco tiempo con nosotros nos dejó como recuerdo varias anécdotas, una de ellas es la siguiente. 

OjoCierta ocasión una compañera secretaria tenía una ligera irritación en un ojo y acudió al consultorio médico escolar atendido en ese tiempo por un médico “recién entrado” al CBTis 70 y también recién egresado de la Universidad. Pensó la compañera, ¡algo me dará!

Llegó al consultorio y de inmediato recibió la atención debida ¡claro!, tratándose de una compañera de trabajo, era justo y necesario. 

GoteroDespués de un “minucioso” examen el joven médico se dirigió al modesto botiquín escolar tomando de el un pequeño frasco con gotero, acto seguido puso unas gotas en el ojo irritado de la compañera, para eliminar –según él- ¡inmediatamente! el problema. 

Complacida y llena de agradecimiento la compañera se retiró felizmente a continuar sus labores normales.

Pero…

La irritación siguió y para colmo de males el ojo comenzó a hinchársele, tanto, que la compañera, asustada, acudió de nuevo al consultorio escolar para preguntarle al médico si no había problema con la hinchazón. 

El galeno al ver el tamaño del ojo se asustó y le sugirió a la compañera que inmediatamente acudiera al módulo del ISSSTE de la localidad.

Cuando la compañera llegó con el médico del ISSSTE, viendo éste lo complicado del asunto sin perder tiempo la canalizó a ciudad Guzmán, en donde después de hacerle varios lavados con líquidos y químicos especiales, milagrosamente consiguieron salvarle el ojo. 

Pero, ¿qué había pasado?, ¿por qué se le hinchó el ojo a la compañera secretaria? 

Después de una investigación, resultó que las gotas que le puso el inexperto médico ¡no eran para los ojos!, sino para ingerirse. El pequeño frasco tenía un gotero, si, pero eso no significaba que el contenido era para ponerse en los ojos. 

La inexperiencia y la falta de sentido común de una persona por poco le hacen perder un ojo a una compañera…

_

I. Guerrero.


26/04/2007 6:20 pm
Anécdota: Los contrastes entre hermanos.
LOS “CONTRASTES” ENTRE HERMANOS.

Hace algunos años laboraron en nuestro plantel dos hermanos (hombre y mujer). Ambos vivían en una población cercana a la nuestra. Cada uno se trasladaba al CBTis 70 en su propio automóvil y entraban a la misma hora a trabajar.

Desconozco cuantos hermanos hayan sido en su familia pero al parecer los dos que estaban aquí debieron ser los que más diferían entre si, y es que, aparte de las diferencias físicas correspondientes a su sexo había las siguientes: 

Mientras que la hermana era idealista y soñadora, el otro era realista y sin aspiraciones.

Mientras que la hermana era amable y cariñosa, el otro era poco sociable y hosco.

Mientras que la hermana era muy inteligente, el otro no lo aparentaba.

Mientras que la hermana era muy activa en su quehacer administrativo, el otro era lento en su labor docente.

Mientras que la hermana le tenía aprecio a la escuela, el otro renegaba de ella.

Mientras que la hermana era una persona muy servicial, el otro era terriblemente egoísta, tanto, que en una ocasión un colega que le pidió un “aventón”, se quedó plantado en el pórtico principal mientras el otro salía velozmente con su auto por el pórtico secundario. -Ni el polvo le vi- dijo el colega plantado. 

Esas eran las diferencias más notorias entre los dos hermanos… ¡Perdón! olvidaba una divergencia más…

Mientras que la hermana manifestaba un verdadero aprecio por su hermano cosa que le confirmó consiguiéndole su plaza de trabajo en el CBTis 70, el otro no se preocupaba tanto por ella como lo demostró más de una vez.

Sucedió que en una ocasión se descompuso el auto de la hermana. Obviamente como su hermano diariamente viajaba al mismo lugar y entraba a la misma hora a la escuela, la hermana pensó entonces se animó a pedirle “un aventón” de “ida” a su hermano.  entonces se animó a pedirle “un aventón” de “ida” a su hermano.

-Si- le contestó secamente el hermano. 

El primer día del “ride” todo fue bien. El trayecto transcurrió en una conversación familiar, llegaron al plantel y cada uno se dirigió a sus quehaceres normales. Pensó la hermana idealista   Pensó la hermana idealista 

El segundo día parecía mejor entre los dos hermanos, solo que, antes de llegar al “pueblo de la fiesta eterna”, el hermano detuvo el automóvil en una gasolinera del camino y sin bajarse de él le dijo a su hermana: 

-Oye, estaría bien que me dieras dinero para la gasolina ¿cómo ves?- 

-Claro que si- contestó la hermana, y agregó -toma este billete de doscientos pesos- La mujer pensó de buena fe

El “hermanito” tomó el billete, sacó su abultada cartera del pantalón, la cual al abrirla se desparramó como un acordeón por la cantidad de billetes que traía ordenados por su denominación y metió el billete entre los de doscientos pesos. Luego arrancó el automóvil y se encaminó directamente al plantel. Para que echaba gasolina… ¡si el tanque estaba casi lleno…! 

Se acabaron las conversaciones familiares y todo aquello que duró un trayecto y medio. La hermana, jamás volvió a pedirle “un aventón” a su “hermanito”.

I. Guerrero.


03/05/2007 3:55 am
Actualizando. Anécdota: EL SALTO.

“EL SALTO”

Cierta vez un adolescente decidió dar un salto en su bicicleta hacia la parte baja de una escalinata que por un lado da a unas aulas ubicadas a desnivel en la parte más alta de la escuela y por el otro da al patio cívico. Es una altura considerable, pero al “valiente” joven no le importó hacerlo quizá tratando de impresionar a alguien. 

La escalera fatalEl muchacho agarró impulso en veloz carrera por el pasillo que da a las aulas y se lanzó en su bicicleta intentando librar todos los escalones y caer en el encementado patio cívico.

Tal vez le sobró fuerza, o a lo mejor no pudo controlar su bicicleta al caer, quien sabe, el caso es que al “aterrizar”, la bicicleta salió disparada para un lado mientras que el muchacho fue dando tumbos con toda su humanidad por el patio cívico hasta quedar justamente a los pies del joven e inexperto médico que precisamente en ese momento pasaba por ahí acompañado del prefecto don Luís Castrejón Licea. 

Con la cara raspada y la sangre brotándole por las heridas el joven quedó inconsciente a los pies del pasmado médico. 

El primero que reaccionó fue don Luís quien se inclinó para tratar de hacer algo por el muchacho, mientras que el galeno sin saber que hacer comenzó a gritar: ¡Un médico! ¡un médico! ¡traigan un médico! …

Al oír esto don Luís le replicó: ¡oiga, pero si usted es médico! 

¡Eh!, !ah, si¡ ¡ah, si! contestó el galeno que no sabía que hacer… 

Don Luís al ver que el médico no hacía más que sostener la cabeza del muchacho le sugirió a este que acercara a la nariz del desmayado un algodón mojado en alcohol para que al olerlo despertara… 

-Si, está bien, ve por ellos al consultorio- dijo el joven médico. 

Don Luís trajo rápidamente las cosas: una botella de alcohol, un paquete grande de algodón y otro de gasas. En el acto le entregó las cosas al médico.

De inmediato el joven médico empapó de alcohol una bola de algodón del tamaño de su puño y enseguida lo acercó a la nariz del adolescente pero al ver que no reaccionaba y sintiéndose cada vez más presionado, ¡le exprimió el algodón directamente en las fosas nasales…! Así si despertó el muchacho.

En cuanto le entró el alcohol por la nariz instintivamente levantó su cabeza tosiendo. Luego lo ayudaron a levantarse y el joven médico le dijo: 

Ya vete de aquí muchacho, es más, tu ni eres de esta escuela, ve con un doctor a que te atienda 

Don Luís ya ni dijo nada…  

El pobre muchacho se fue de ahí trazando “eses” por el patio cívico, golpeado y con la llanta delantera de su bicicleta convertida en un ocho. 

_

I. Guerrero. 

P.D. Desde aquí le envío un afectuoso saludo a don Luís Castrejón Licea, quien dejara nuestra escuela por motivos de salud y su jubilación. Le deseo lo mejor don Luigi tenga usted la seguridad que cumplió cabalmente con el papel que le tocó desempeñar en nuestro plantel.


03/05/2007 3:57 am
Actualizando. Anécdota: LA TV SIN PANTALLA.

Esto es más que una anécdota… 

LA T.V. SIN PANTALLA. 

Pantallas de tvEn una de las convivencias del personal del CBTis 70 entre copa y copa a algunos colegas “les dieron las diez…”. Como ya era tarde para llegar a “casita”, a la que normalmente acudía temprano, uno de los compañeros temiendo que su esposa se enojara por su tardanza le pidió a la Ingeniera Alicia (otra compañera de trabajo que vende artículos electrónicos), que le fiara una T.V. Un regalo de esa naturaleza -pensó mi colega- acabará por ablandarla por muy furibunda que esté. La Ingeniera Alicia siempre al pendiente de los negocios le dijo que si y procedieron a ir por la T.V. a su tienda.

Después de llenar los papeles correspondientes a los módicos pagos quincenales, mi compañero pidió un taxi para irse a su casa, claro, no iba a llegar ahí con semejante bulto montado en la espalda. Llegó el taxi y se fue con su “tele” nueva para sorprender gratamente a su esposa. 

Tic.Tac.Tic.Tac.Tic.Tac. El reloj y la noche continuaron su marcha inexorable… 

Al día siguiente la Ingeniera Alicia ya estaba arreglando sus cosas para irse a trabajar a la escuela cuando de repente llegó mi colega comprador de la T.V. diciéndole sin mayores preámbulos ni cortesías matinales:

-Inge, la “tele” no tiene pantalla- 

-¿Que qué? ¿Cómo que no tiene pantalla?- replicó la Inge sorprendida. 

-En serio, no tiene pantalla- 

-Eso no puede ser ¿como que no tiene pantalla? ¿la rompiste acaso?- 

-No. Si quiere vamos a mi casa para que la vea- dijo el compañero. 

-Pues vamos, pero no te creo, a menos que le hayas dado algún golpe- 

Ambos subieron al auto de la Inge y fueron a ver la T.V. sin pantalla. 

Al llegar se dirigieron inmediatamente hasta donde estaba el aparato y ahí vio la Inge que en realidad mi colega había puesto la T.V. con la pantalla hacia abajo, como si fuera la base, así que simplemente la levantó y la colocó en la posición correcta y todo estuvo normal. ¡increíble pero cierto! quizá las copas demás, o a lo mejor no le valió el regalo a nuestro amigo y de todos modos su esposa le dio su buena zarandeada causándole desorden en sus pensamientos… quien sabe como pero sucedió… 

Un saludo hasta donde quiera que esté mi colega Docente.

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I. Guerrero.

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28/01/2007 9:53 pm
Iniciando el Anecdotario del CBTis 70.

"Las gracias".


Colgate2.JPGCierta ocasión (hace algunos años) con motivo de un evento organizado por el CBTis 70 llevado a cabo en una población cercana a la nuestra, al final del convite un colega profesor tomó el micrófono para pedirle formalmente al jefe de mayor jerarquía ahí presente -como un gesto de respeto hacia él- que dirigiera las consabidas palabras de agradecimiento al público que amablemente había acudido a la celebración. Enseguida le extendió el aparato. El "jefe", más nervioso que emocionado, tomó el micrófono y dijo con voz apenas audible: "gracias", concluyendo así el evento. Extraordinariamente breve y sustancioso el agradecimiento...
I. Guerrero.

P. D. La foto no es de la abuela de mi colega docente, ni la de su "jefe", ni va en contra de la marca Colgate (ni a favor), y obviamente tampoco es de mi abuela.


02/05/2007 3:46 am
Anécdota: La Rifa II.

“OTRA DE RIFAS”

En una ocasión el CBTis 70 organizó la rifa de un auto, recuerdo que a cada trabajador nos correspondieron diez boletos de $100.00 cada uno. La orden fue determinante, el que no los venda que los pague con su dinero. Así de simple. 

Como el evento perseguía un noble fin, la mayoría estuvo de acuerdo con la rifa, algunos aceptaron a regañadientes pero al final todo el mundo se alineó con el propósito. 

Uno de los compañeros hizo el esfuerzo de vender sus boletos pero nadie le compró ninguno, solo uno de sus parientes por fin le dijo:

-Pues ahí… anótame uno, el que sea, ¡luego te lo pago!-.

Por lo menos ya vendí un boleto se dijo así mismo el compañero dándose ánimo, como quiera que sea es un buen principio… 

Debut y despedida, fue el único que vendió. Y tanto como haberlo vendido pues…, ya que anotó el nombre de su pariente en uno de los diez boletos y el pago quedó pendiente… Así que vendido, vendido, pues… no tanto. 

Llegó el día de la rifa, se llevó a cabo y ¡sorpresa! el único boleto que había “vendido” nuestro amigo resultó ¡¡¡premiado!!!.

En realidad él había tenido que pagar los diez boletos pero como el premiado tenía escrito el nombre de su pariente, aunque estaba pendiente de pagarse de cualquier manera el premio era del otro ¿o no?

Luego vino el conflicto interfamiliar.

Que si no me pagaste a tiempo el boleto por lo tanto el auto es mío. Yo te lo iba a pagar pero no tenía el dinero. Y que tal si no hubiera sido el premiado de todos modos me lo hubieras cobrado ¿verdad?…

El asunto finalizó en que el auto se le entregó al familiar del trabajador y terminó además con un par de familias rotas en sus relaciones.

I. Guerrero.


02/05/2007 3:49 am
Anécdota: Las palabras de más...
“LAS PALABRAS DE MÁS…”

Cierta ocasión se reunieron cuatro amigos en un antro de la localidad, tres de ellos trabajadores del CBTis 70 y el cuarto, esposo de una colega docente. Todos platicaban alegremente acerca de las cosas de la vida.  

-Que´sto que lo´tro, ¡salud!-, -Que´sto que aquello, ¡salud!- -Que vino, que fue, ¡salud!-, -Que viene, que va ¡salud!-  

Ya desinhibido el esposo de nuestra colega les comentó en confianza a sus tres amigos que a últimas fechas había tenido algunas diferencias con ella y que a lo mejor “la dejaba”. Así lo dijo una vez, luego otra, y otra más…

Fueron tres veces y a la tercera uno de los que estaban ahí, trabajador de intendencia conciente de la enorme posibilidad que se abría ante si, habida cuenta de que nuestra colega docente es una guapa y valiosa mujer en todos los sentidos, le dijo en seco:  

-Pues… si tu la dejas, ¡¡¡yo la agarro!!!- 

-¿¡¡Qué tal!!?- ¿A poco no fue una simplificación maravillosa la del compañero de intendencia? ¿Para que problemas entre amigos pudiendo hacer la transferencia de una esposa en paz?, ¿Para que litigios de divorcio, idas al juez, careos, etc.? Nada, nada, “tu la dejas yo la agarro” así de simple.  

Ahora bien, viniendo la idea de una persona sin complicaciones ni vericuetos mentales, expresada justo en el momento sin pensar ni medir las consecuencias de sus palabras es motivo de reflexión para cualquiera, sobre todo para el “dejador”.  

Total que ni uno la dejó, ni el otro la agarró y hoy nuestra amiga continua estable en su relación matrimonial, pero… por si acaso, hay uno -¡por lo menos uno!- que esperando está…

I. Guerrero.


23/04/2007 5:18 am
Anécdota: Que bien ser Profesor…

“LO BONITO QUE ES DAR CATEDRA”. 

Volviendo al caso de nuestro amigo el médico inexperto que estuvo algún tiempo con nosotros recordé otra anécdota… 

Como consecuencia de sus desatinos (las gotas y el salto) empezó a tener mala fama y el consultorio se quedó vacío. Ni profesores, ni secretarias, ni personal de intendencia lo visitaban para diagnosticarse con él, porque ya sabían que era un riesgo hacerlo. Ahora bien, por parte de los alumnos las necesidades de atención médica se limitaban a “dolorcillos” de cabeza, gripes, y cosas pequeñas que les sucedían, y cuando el problema era mayor simplemente los canalizaba a una institución formal como es el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), además, los alumnos saben todo lo que pasa en la escuela, podrán quizá desconocer el resultado de sumar A más A, pero de lo que sucede en la escuela pueden dar referencia exacta con “pelos y señales”, por lo tanto ya sabían de los errores médicos, de tal manera que la actividad del joven e inexperto médico se redujo considerablemente. 

Detectada esta situación por parte de las autoridades del CBTis 70 decidieron experimentar asignándole carga académica al médico inexperto, otorgándole un solo grupo de alumnos para que les impartiera cátedra de una asignatura y de esta manera además de “probarlo” frente a grupo, ocupar su “ociosidad” que en ese momento era bastante. 

¡Fue un éxito rotundo!.  

Los alumnos que tuvieron clase con él en esa ocasión jamás se quejaron de ninguna cosa respecto de su persona y de su forma de impartir la cátedra. Pero lo mejor de todo es que nuestro joven amigo descubrió una nueva faceta en su vida y se quedó ENCANTADO con su nuevo quehacer. Recuerdo haberlo escuchado más de una vez decir que el trabajo de maestro era casi una bendición, que era muy satisfactorio enseñar y “derramar ciencia” en los adolescentes, en resumidas cuentas estaba feliz trabajando con UNA ASIGNATURA Y UN SOLO GRUPO. 

Su felicidad llegó a oídos de la administración directiva, por lo que al iniciarse el siguiente semestre le asignaron seis grupos “de un jalón” y tres asignaturas diferentes. Entonces su concepto del quehacer docente cambió. Ya no era una bendición, ni era una satisfacción “derramar ciencia” en los alumnos, por el contrario cada vez que lo veíamos cruzar el patio cívico del plantel mirábamos su paso cansado, como que el portafolios le pesaba cada vez más… y más de una ocasión se lamentó de la carga de trabajo que le habían asignado. 

No resistió mucho, quizá un semestre o dos, renunció y se fue a buscar la vida en otro lado. 

De esta breve historia me quedo con lo siguiente…

Efectivamente ser profesor es algo excepcional por todas las implicaciones que tiene nuestro quehacer, ya que nosotros trabajamos formando lo mejor que ha producido la naturaleza: los seres humanos.

“Un buen maestro es como un artista, tiene la facultad de hacer de un puño de barro una obra de arte. Aquel que solo amasa y forma figuras ordinarias no pasa de ser un hombre común. Aquel que logra hacer verdaderos monumentos convirtiendo a los adolescentes en seres concientes, puede por ello sentirse satisfecho y orgulloso cuando le llamen Maestro, pues ha cumplido su misión”. 

En este sentido nuestro trabajo es superior a cualquier otro. Que me disculpen todos los profesionistas que ejercen fuera de la educación pero tengo la convicción de que ningún trabajo está por encima del de un profesor. Cualquier profesión está limitada por si misma a un área del conocimiento, pero el quehacer de un profesor no, si acaso los límites los pone cada mentor por su carencia de conocimientos, por su falta de motivación o por la cortedad de su cerebro, pero en principio su trabajo no tiene limitantes en ningún sentido… 

Por eso me gusta ser profesor, porque en ello no hay límite más que mi propia inteligencia, por lo demás hago uso cabal de la libertad de cátedra.

Ahora bien, espero que al reconocer públicamente que considero el trabajo docente como algo excepcional ello no sea causa para que al igual que a mi ex-compañero médico inexperto me sea asignada una carga de trabajo doblemente pesada, pensando tal vez en una doble bendición.

I. Guerrero.


23/04/2007 5:22 am
Una de rifas…

“SUERTE Y DESGRACIA”. 

Recuerdo aquella vez que al Secretario General de nuestra Delegación le asignaron por parte de la Sección 16 -nuestra representación en el Estado de Jalisco del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (S.N.T.E)- una serie de boletos para la rifa de un automóvil. Con su venta el Sindicato Estatal pretendía obtener fondos para desempeñar su quehacer. 

El total del dinero obtenido por la venta de los boletos debía ser entregado a la Sección 16 estrictamente en una fecha programada antes -obviamente-, del día en que se celebraría la rifa del auto. Como el número de boletos asignados al CBTis 70 correspondía exactamente al número de trabajadores que ahí laboramos, para obviar tiempo nuestro Secretario General simplemente anotó en cada boleto el nombre de un trabajador y así los fue repartiendo, uno para cada persona. 

La mayoría pagó su boleto, pero algunos no estuvieron de acuerdo y no lo hicieron, de tal manera que la fecha de entrega del dinero a la Sección 16 por su venta, llegó, pasó y no se entregó nada. A pesar de ello la rifa se celebró en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, y ¡sorpresa!, de entre los miles de boletos uno de los nuestros ¡¡¡resultó ser el ganador del auto!!! 

Pero…

¡Oh, problema! el ganador del auto ni siquiera había pagado su boleto, es más, todo el paquete aun estaba en poder del Secretario General de la Delegación, no se habían entregado los comprobantes (talones) a la Sección 16 ni siquiera de aquellos que habían pagado puntualmente… 

En cuanto se enteró nuestro Secretario General acerca del resultado de la rifa, de inmediato juntó el dinero que faltaba, desde luego que el primerísimo en pagar -ahora si- fue el del boleto ganador. 

Después que completó el dinero, ese mismo día nuestro Secretario General se dirigió más rápido que la luz a la ciudad de Guadalajara a la Sección 16 para entregar el dinero y reclamar el premio. 

En la sección 16 lo recibieron amablemente le aceptaron el dinero de la venta de los boletos y le agradecieron enormemente su esfuerzo y colaboración ya que con ello se fortalecerían las finanzas del Sindicato lo que permitiría realizar el quehacer sindical con mayor eficacia. Al mismo tiempo le instruyeron para que por su conducto expresara a todo el personal del CBTis 70 el enorme aprecio que sentía por este gesto de solidaridad el secretario General de la Sección 16. 

¿Y el premio? preguntó el Secretario general del CBTis. 

-¡El premio nos lo quedamos nosotros!- le contestaron en la Sección 16. 

-¡¡¡Pero…!!! ¿por qué?- replicó el Secretario General del CBTis. 

-¡¡¡Pues, porque no entregaron a tiempo el dinero de los boletos… así de sencillo!!!- 

-¡Entonces, regrésenme el dinero que les acabo de entregar!- dijo nuestro Secretario General. 

-¡¡¡No´mbre!!!, ¿¡como crees amigo!?- le contestaron en la Sección 16.

I. Guerrero.


21/04/2007 4:01 am
Otra anécdota de nuestra escuela...

“EL COLEGA OLVIDADIZO” 

El trabajo docente requiere muchas cosas, motivación de los jóvenes, explicación de los temas, investigación y actualización de los conocimientos, trabajo administrativo, etc. A veces son tantas las tareas que debe traer un profesor en su cabeza, que suceden anécdotas como la siguiente. 

Un colega llevó a su esposa a ciudad Guzmán, distante de aquí a unos veinticinco kilómetros. Mientras la señora hacía unas compras en las tiendas de la localidad nuestro amigo aprovechó el tiempo para revisar dentro del auto un tema que tenía que exponer. Terminó su quehacer y al ver que su esposa no llegaba fue a comprar algo de material didáctico que necesitaba. Hizo sus compras en una de las papelerías de la ciudad y regresó a Tuxpan, al CBTis 70, con sus cosas si, !!!pero olvidó a su esposa… !!! 

La señora, al terminar de hacer sus compras y ver que nuestro amigo olvidadizo no estaba en donde habían acordado lo buscó por todos lados. Al no encontrarlo, sin hacerse mayores preguntas abordó un taxi especial y se fue directamente al CBTis 70. Ya ahí buscó al colega y le reclamó su actuar. 

Después que pasó la tempestad y se fue la señora alguien se acercó a nuestro colega para preguntarle la razón del enojo de su esposa a lo que respondió despreocupadamente:  

-Nada más porque la olvidé en ciudad Guzmán-  

-¿¡Ah si!?- ¿¡Nada más por eso!?- replicó en tono de broma el que preguntó. 

-Si-, -nada más por eso- contestó sonriendo nuestro amigo siguiendo la broma.  

-¡A cualquiera le pasa!- concluyó. 

I. Guerrero.


21/04/2007 4:08 am
Más anécdotas...

“EL PROFESOR DESCONOCIDO” 


En una ocasión se reunieron algunos colegas profesores en un pequeño parque de la localidad denominado “el Salatón”. La reunión fue solo para convivir un momento, en realidad no había un motivo especial para festejar. 

Después de un buen rato de conversar alegremente y de ingerir algunos “refrescos amargos”, la oscuridad se hizo presente y con ella llegaron como si los trajera la noche un grupo de soldados que de manera inusual hacían un rondín por el pueblo. Como los militares vieron a mis colegas en un lugar público ingiriendo algo más que “refrescos dulces”, inmediatamente los rodearon encañonándolos con sus armas de grueso calibre.  

El temor se hizo presente. 

Los soldados empezaron a revisarlos minuciosamente de pies a cabeza, preguntando al mismo tiempo nombre, dirección y ocupación de cada uno. 

Con el miedo encima cada quien informó lo que recordó, pero todos coincidieron en su ocupación. 

-¿¡Así que son maestros! ¡eh!?- Preguntó el jefe de los soldados. 

-¡Si!-. Contestaron todos a la vez. 

-¿¡Y que “jijos” de la chingada están haciendo aquí bebiendo cerveza en un lugar público!?- preguntó el militar. 

Nadie respondió. De nada hubiera servido que mis colegas le explicaran al militar que ese parque público es utilizado comúnmente por la población como punto de reunión para familias y amigos, y que bajo el supuesto de la "sana" convivencia las autoridades locales a veces toleran -por desgracia- que la gente ingiera bebidas embriagantes en él. Al final de cuentas el militar tenía razón, siendo un lugar público eso no debía hacerse...

En ese preciso momento llegó otro colega en su pequeña motocicleta a donde estaban los encañonados.  

El recién llegado tenía una cabellera lacia-china abundante y desaliñada. Ostentaba además una escasa barba a medio crecer y llevaba un cigarrillo en su boca. La zona en donde se ubica el parque es terregosa y era la temporada de verano por lo que había mucho polvo en el viento. Todo lo anterior acumulado, más una camisa desabotonada en la parte superior para disipar los calores de esos días, le daban cualquier aspecto a nuestro colega en la semi-oscuridad, menos el de un profesor.

Al llegar al grupo nuestro amigo bajó de su mini-moto y se metió entre los encañonados.

-¿¡Y éste cabrón qué!?- pregunto el militar extrañado por la intromisión del colega.

-También es maestro- contestó alguien.

-¿¡Qué!?, ¿¡También es maestro!?- exclamó incrédulo el militar al ver el aspecto del colega recién llegado.

El militar movió varias veces su cabeza de un lado al otro, negándose a creerlo. Quien sabe que pensaría, el caso es que ya no preguntó más, simplemente ordenó a sus soldados, -¡Vámonos!-, y se retiraron de ahí.

I. Guerrero.


21/04/2007 4:14 am
Siguiendo con las anécdotas.

“EL CRIMEN DE JUANITO” 

Cierta ocasión las fuerzas laborales del CBTis 70 se enfrentaron en un memorable partido de fútbol contra un equipo de la localidad. Fue un juego muy disputado, hubo un gran esfuerzo por parte de nuestro equipo el cual terminó ganando, ¡bien por ellos! Así debe ser siempre. 

Uno de nuestros colegas -integrante del equipo de fútbol-: Ingeniero Juan José López Llamas, profesor de asignaturas de química a quien por estimación le decimos “Juanito”, tiene una constitución física robusta, lo que le permite de acuerdo a su estatura plantarse en un lugar tan firmemente que ni el más enraizado árbol puede competir con él.  Sucedió que en el juego el balón cayó cerca de Juanito e hizo el intento de alcanzarlo pero al moverse se cruzó con otro compañero que ya venía a toda carrera -por detrás de él- en pos de la pelota. Juanito sintió levemente que una pluma o un pequeño papel le dio un rozón, el dice que prácticamente fue como una caricia, pero el otro compañero delgado y de baja estatura con el impacto fue a dar como a diez metros del lugar. 

-Ni siquiera me di cuenta que cayó- Decía después Juanito.  El que cayó, era precisamente el colega docente “Rebelde” de la escuela, así que el asunto no iba a terminar ahí, aunque por el momento el partido continuó…  

Al terminar el juego vinieron los festejos por el triunfo, no hubo reclamos, todo fue felicidad. Pero al día siguiente…  

Juanito llegó muy campante a la sala de maestros y dejó sus utensilios de trabajo: un libro, marcadores para pintarrón, cuadernos y una modesta tabla de elementos químicos que traía, todo encima precisamente del escritorio del “Rebelde”. Lo hizo sin pensar ni ver de quien era ese mueble. Es más, refiere Juanito, que ni siquiera recordaba el incidente del día anterior. 

Quiso la suerte o el destino que Juanito tuviera que salir un momento de la sala de maestros dejando sus cosas en un área peligrosamente restringida para él. Justamente cuando salió, llegó el colega “Rebelde” y encontró los utensilios encima de su escritorio.  

Nada hubiese sucedido si no fuera por algo que llamó poderosamente la atención del “Rebelde”, nada más y nada menos que la tabla de elementos químicos, que de inmediato le hizo recordar -como en una película de acción puesta en cámara lenta- cuadro por cuadro la espantosa caída del día anterior motivo por el cual tenía un asunto pendiente con un profesor de química.  

Como había dos profesores de química en la escuela el “Rebelde” tenía que saber de cual eran las cosas que estaban en la superficie de su escritorio -para no equivocarse en su venganza-, por lo que de inmediato preguntó a quienes estábamos ahí, quien era su dueño. -Son de “Juanito”-, contestó cándidamente algún colega sin pensar ni medir las consecuencias. 

El “Rebelde” puso sus dos manos encima del montón de cosas y con la poderosa fuerza que le dio su coraje lanzó todo el paquete al espacio vacío. El escritorio quedó perfectamente limpio hasta de las minúsculas partículas de polvo que tenía. Unos cuadernos cayeron al suelo, otros encima de unos anaqueles, el libro de química perdió siete hojas y media por el impulso y fue a caer debajo de otro escritorio, los marcadores de pintarrón botaron los tapones al golpearse contra la pared y cayeron de rebote en el patio cívico, la tabla de elementos químicos nunca se supo en donde quedó. 

Cuando el “Rebelde” hizo su “pequeña” gracia de inmediato se fue del lugar con rumbo desconocido. 

Un poco después regresó Juanito alegre como siempre buscando sus cosas para ir a impartir cátedra. Al no encontrarlas donde las dejó el inocente preguntó por ellas y entonces le dijeron del incidente. Cuando lo escuchó todo movió la cabeza de un lado a otro negándose a creerlo. Tardó buen rato recuperándose del impacto emocional pensando tal vez en lo que hubiese sucedido estando él presente, luego pasó otro tiempo buscando y acomodando sus cosas, tuvo trabajo hasta para llevar al anexo de múltiples usos del laboratorio de química ya que había que pegarle las hojas a su adorado libro de química.   

¿Y la tabla de elementos químicos?   

Como nunca apareció, después se supo que Juanito compró otra más moderna que consta de siete períodos y ocho grupos e incluye además alcanos, alquenos y alquinos. También estrenó un portafolios de lona para sus utensilios escolares, pensando: <si este señor vuelve a tirar mis cosas por lo menos que se queden juntas y se protejan un poco> 

Dedicada al Ing. Juan José López Llamas. Amigo de todos…


15/04/2007 5:34 pm
Una más del anecdotario del CBTis 70.

“LAS QUESADILLAS” 

2Quesadilla.JPG

Hace algunos años un grupo de colegas del CBTis 70 fue comisionado a la ciudad de Guadalajara, Jalisco a una conferencia docente.

Intentando llegar puntualmente a la cita los profesores se  dirigieron “en ayunas” un poco antes de las siete de la mañana hasta Guadalajara distante de nuestra ciudad unas dos horas aproximadamente. -Total- dijeron, -allá almorzamos-.

Pero, ¡Oh contrariedad!, la conferencia inició justamente cuando llegaron al lugar nuestros colegas, a las nueve de la mañana y para aprovechar mejor el tiempo el organizador no programó receso para almorzar, solo un espacio de una hora para la comida del mediodía ¡hasta las tres de la tarde!.  

Así que, iniciados los trabajos a las nueve ya para las doce del medio día los intestinos de los colegas no pedían comida a gritos, más bien ¡¡rugían!!

Por fin llegó la ansiada hora del receso y los profesores del CBtis 70 acompañados en ese entonces por la Subdirectora Lic. Luz Maria Ramírez se dirigieron a uno de los restaurantes de “ca-te-go-ría” de la ciudad. -Claro- dijeron -si va a ser una sola comida al día, que sea entonces un buen platillo en un buen restaurante-.  

Ya estando en el soberbio establecimiento se acercaron tres meseras a entregar la carta de menú al nutrido grupo de colegas, que más que platicar o divertirse querían COMER y nada más. 

Inmediatamente se escucharon los pedidos… 

banquete1.JPG-Para mi pato a la naranja…- Dijo uno. -Yo quiero brochetas con carne y camarón… -Dijo otro. -Filete Mignon…- , -Filete a la ciruela…-, -Filete a la plancha con guarnición de arroz a la veracruzana…-, -Filete a la boloñesa…-, -Langosta con guarnición… - etc.  Parecía una guerra que los colegas libraban entre si para ver cual de ellos pedía el platillo más elegante o el más caro… 

El último en pedir, contrariamente a los demás dijo: -Señorita, para mí, solo dos quesadillas-  Algunos lo miraron extrañados <¿¡Qu&e