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ING. IGNACIO GUERRERO ZUÑIGA. Docente del Centro de Bachillerato Tecnológico industrial y de servicios No. 70 (CBTis 70) de la ciudad de Tuxpan, Jalisco. Profesor en asignaturas correspondientes a las areas de: Matemáticas, Electricidad, Computación, Tecnología Sociedad y Valores. Egresado del Instituto Tecnológico de Cd. Guzmán, Jalisco. México, en la especialidad de Ingeniería Industrial Eléctrica. Generación 1978-1983. Breve Historial. Jefe de la oficina de Evaluación e Informática. Jefe de la oficina de Tronco común y especialidades. Jefe de la oficina de control escolar. Jefe del Departamento de Servicios Escolares. Secretario General de la Delegación D-II-127. Actualmente: DOCENTE.
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4. En varios casos la falta de voluntad del Docente, también justificada o no. Parte importante de las tutorías son precisamente los profesores. Si los padres de familia fallan en su labor como primeros educadores de sus hijos, si los jóvenes cada vez se vuelven más apáticos en sus estudios, si el número de alumnos que debe atender un profesor es muy grande, entonces las tutorías se vuelven ociosas llegando a considerarse por todos (principalmente por los alumnos) como un espacio en el que en lugar de ver problemas o asuntos relativos a la superación de los jóvenes, solo se revise de manera “forzada”, “rapidito”, algún tema o lección de moral y buenas costumbres. Si además de todo lo anterior agregamos la apatía o el desinterés del propio docente, entonces las tutorías no sirven absolutamente de nada. En el peor de los casos en lugar de beneficiar a los muchachos les causan perjuicio…
Para que una tutoría realmente tenga éxito es necesario que exista voluntad de participación y acción en: padres de familia, alumnos, administración escolar (por el número de alumnos que debe atender el profesor) y en el maestro. Si en cualquiera de estas partes no existe voluntad entonces las tutorías no sirven. Ahora bien, refiriéndome concretamente al caso de los profesores que no tienen voluntad para llevar a cabo una tutoría adecuada, señalaré lo siguiente, respondiendo a la siguiente pregunta: ¿Por qué la apatía, el desinterés o la falta de voluntad del profesor para realizar una tutoría adecuada? Mi reflexión es la siguiente. Primera razón: la mayoría de los docentes consideran su trabajo como cualquier otro. El trabajo docente es un quehacer extraordinario. En lo personal pienso que no hay otro más importante. Ser docente en cualquier escuela -por pequeña que sea- debería significar para cada profesor un verdadero honor, pero la gran mayoría no lo ve así. El grueso de la población magisterial lo considera como un trabajo más. De ahí parte del desinterés. Segunda razón: el tipo de formación del profesor. En las escuelas de la DGETI el noventa y tantos… por ciento somos: ingenieros, licenciados, médicos, arquitectos, etc. Pocos realmente pocos son profesores normalistas, así pues carecemos del conocimiento básico que debe tener un profesor de carrera respecto del: manejo de grupos, aplicación de dinámicas (las que sabemos son las que hemos aprendido a lo largo de muchos años de servicio), corrientes filosóficas relacionadas con la educación, etc. cosas que un profesor de carrera conoce ya que son parte de su formación. Tercera razón: la cantidad por encima de la calidad. En las escuelas de la DGETI, importa más la cantidad que la calidad. A nuestras autoridades superiores les interesa más el número de egresados que sus conocimientos, ¿por qué? por cuestiones políticas, por estadísticas, por lo que sea, pero nuestras autoridades superiores dan prioridad a la cantidad de alumnos egresados que a su calidad. Esto lo sabemos todos los profesores y desde luego que nos desmotiva. Cuarta razón: la falta de supervisión real del quehacer de un profesor. En las escuelas de la DGETI no hay un control real ni supervisión de los trabajos de un profesor, por lo tanto resulta igual ser un buen profesor que serlo regular (por no decir malo). Quinta razón: la falta de un salario justo que reconozca el trabajo efectivo del profesor. El buen profesor debe recibir mejor salario que el mal docente. Con esa finalidad se creó el estímulo al desempeño docente que buscaba aplicar un poco de justicia reconociendo a los mejores maestros y estimulándolos económicamente, pero dicho programa involucra aspectos subjetivos como son: el número de alumnos reprobados y además en el colmo de la subjetividad ¡parte de la evaluación la realizan los mismos alumnos! desde luego que ya sabemos que los muchachos utilizan este recurso como instrumento de venganza hacia el profesor que ellos consideran “malo”. (En otra ocasión ampliaré mi opinión respecto de las fallas del programa de estimulo al desempeño docente). Sexta razón: el desinterés real justificado o no de los padres de familia por la educación de sus hijos. Los padres de familia rara vez se presentan en la escuela para ver como están desempeñándose sus hijos. La gran mayoría asiste solo a las reuniones generales en donde el tiempo es una limitante. La mayoría recibe la boleta de calificaciones y se van mientras que algunos se esperan al finalizar la reunión para hacer las veinte preguntas que tenían. Esto desde luego que desmotiva al docente. Séptima razón: toda la serie de causas externas y ajenas sobre las cuales no tiene control el profesor. Otras causas externas o ajenas al plantel influyen poco pero también son causa de desmotivación: medios de comunicación que no promueven valores, sociedad, y en general el medio ambiente en el que se desenvuelve el adolescente. Concretando entonces, si la DGETI quiere atacar el problema de la falta de voluntad, de motivación, desinterés o apatía de un profesor hacia las tutorías debe entonces aplicarse a resolver las razones mencionadas anteriormente. Eso es por una parte, pero por otro lado… ¿todas la razones anteriores son argumentos valederos para que un profesor se siente a ver pasar los días tranquilamente sin hacer nada por sus alumnos en las tutorías? Mi respuesta es un NO rotundo. Por mucho que falle la DGETI, por mucho que fallen los padres de familia, por mucho que falle nuestra formación docente, por mucho que falle la sociedad en su conjunto, y por mucho que fallen las autoridades particulares en cada uno de los planteles de la DGETI, en el fondo no hay una sola razón que sirva de pretexto para que los que estamos en este extraordinario quehacer no hagamos algo por nuestros alumnos. Después de todo, el problema principal es de CONCIENCIA. P.D. Ya que hablé de conciencia recordé un suceso que jamás olvidaré, referente a la estupidez de un coordinador estatal que nos dijo a otros colegas y a mi una ocasión que tuvimos problemas por intentar hacer reformas positivas en la escuela… nos dijo: sus problemas son la consecuencia de sus acciones “quijotescas”. Eso desmotiva también.
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3. La falta de interés REAL, justificada o no, de los padres de familia para entrar de lleno en la educación de sus hijos. Actualmente los padres de familia están más interesados en comprar la casa, el auto, o los juguetes, que en educar a sus hijos. En ellos existe la idea equivocada de que la escuela debe encargarse al cien por ciento de educar a sus hijos y reducen su participación a ir de vez en cuando a alguna reunión general para tratar los asuntos de sus retoños. ¡Que idea más errónea! La educación de cualquier joven empieza precisamente en el hogar, ahí es donde cualquier adolescente adquiere sus primeras enseñanzas.
“Allí, en la muda y frágil cavidad techada en donde habita la familia, es donde se empieza a crecer o a reducir al hombre futuro”. Pero los padres de familia no entienden eso, ¿o fingen no entenderlo para evadir su responsabilidad?. Ellos dicen que para eso está la escuela o se justifican en el cansancio o en que el tiempo no les alcanza porque tienen mucho trabajo precisamente para ganar dinero y comprarle la patineta, la bicicleta o el auto al hijo, tal es según su dicho su forma de educar a sus hijos y de demostrarles su cariño ¿y que consiguen con ello? volver a sus hijos desinteresados en su educación e interesados solo en las cosas materiales. Luego ésta forma de proceder se trasmite a su vez hacia los hijos de sus hijos en cada generación. Es necesario que los padres de familia comprendan que son los primeros profesores de sus hijos y que los demás solo servimos para complementar su formación, eso es poner las cosas en su justa dimensión. Los niños y los jóvenes aprenden más de lo que ven que de lo que se les dice, por lo tanto si un adolescente ve que sus padres no muestran un interés real en sus estudios, difícilmente se interesará en sobresalir en la escuela y menos aún se apropiará del conocimiento. Me pregunto ¿qué vale más: heredarle una casa a un hijo o enseñarle a que la construya? Creo que coincidiremos en la respuesta: vale más enseñarle al hijo a que la construya. Por esta razón es necesario que los padres de familia se apliquen con decisión en la educación de sus hijos, en lugar de dedicar su vida a buscar las cosas materiales. Es cierto que ellos solos no pueden darles todo el conocimiento a sus hijos, máxime en un mundo cambiante día a día, para eso, precisamente para eso está la escuela: para presentar a los adolescentes horizontes más amplios y la multiplicidad de alternativas tecnológicas, científicas, artísticas, sociales, etc., que tienen en la vida, sin embargo el principio de todo parte del hogar, de la familia, lo demás es complementario. Ahora y siempre “los primeros educadores que tiene cualquier adolescente son sus padres“. _ I. Guerrero.
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LOS PLANES AL VAPOR EN LA D.G.E.T.I.
Nunca he confiado en las cosas de la educación implementadas a la ligera, de un día para otro, porque rara vez resultan bien. En esta ocasión quiero referirme al "cambio de modelo educativo" que vivimos en la DGETI. El próximo semestre, la primera generación "cocinada" con el nuevo modelo de educación tecnológica terminará sus estudios. Será la primera de no se cuantas que vendrán... supongo que será hasta que alguien "de más arriba" en la DGETI tenga la ocurrencia de ir a España, a Alemania, a Estados Unidos o a Japón y vea los modelos educativos que se están implementado allá, y venga a contarles a nuestras máximas autoridades que esos modelos son la octava maravilla. Entonces nuestros jefes, completamente extasiados, decidirán implementarlos aquí, en un país DIFERENTE, con una cultura DIFERENTE, con una economía DIFERENTE, etc, etc, etc. La nueva corriente filosófica, sistema, (o como quieran llamarle) en la DGETI es el constructivismo. A partir del 2004, si no mal recuerdo uno o dos meses antes de iniciar el semestre correspondiente a septiembre de ese año, de repente nos llegó la información de que todo el sistema educativo cambiaba por lo que debíamos dejar la educación tradicional y adoptar -quisiéramos o no- a nuestro nuevo padre, o sea, el constructivismo. Algo semejante quiso hacerse en escuelas primarias y secundarias, pero ahí le dijeron al Ex-Secretario de Educación Pública -Reyes Tamez- que ellos no iban a implementar nada. Así de simple. El señor Secretario se echó para atrás y les dijo a los profesores (que ya se estaban organizando para manifestarse) que no había problema que lo implementaran cuando quisieran. ¡Qué tal! ¡Ah! pero a nosotros, los profesores de la DGETI, divididos y olvidados como estamos, nos dijeron nuestros jefes, -ustedes si lo van a implementar manque se los lleven los pingos-. Recuerdo que hubo discusiones al respecto incluso algunos estados del país se ampararon (Michoacán) pero finalmente por más que se dieron razones de tiempo y de preparación para prorrogar el "cambio" ¡nomás no! Igual que pasó en el país así pasó en mi escuela. Y ahí vamos los profesores de la DGETI con los nuevos planes y las famosas secuencias didácticas. En mi plantel unos colegas verdaderamente "se pulieron" e hicieron unas secuencias didácticas consideradas verdaderas obras de arte, otros -justificados en la confusión de la primera vez- no hicieron nada, otros a regañadientes hicimos alguna "nomás pa´ salirle al paso", otros decidieron entender que las secuencias didácticas tenían que hacerlas los alumnos, otros de plano se obligaron a entender que toda "la chamba" dentro del aula iba a ser para los alumnos y ellos estarían como el chinito "nomas milando". ¿Y todo por qué? Por el apresuramiento que tuvo la DGETI, al aventar "así nomás" porque si, un cambio, supongo para el "relumbrón" de alguien. Yo estoy a favor de la transformación del sistema educativo global, es más, si se hiciera una verdadera REVOLUCION educativa tanto en la DGETI como en la SEP sería mucho mejor. Apoyo 10000000000000% que los procesos se modifiquen para adecuarlos a la realidad de nuestro país. Pero no me gustan los cambios a la ligera y menos en algo tan delicado como es la educación. No me gusta que se adopten "nuevas corrientes" sin haber siquiera investigado sus implicaciones. El constructivismo es bueno, igual que el tradicionalismo, (y todas las demás corrientes que terminen en "ismo"). Sin embargo, apegarnos estrictamente a cualquiera de ellas es limitar nuestro quehacer, es como pensar que todos los grupos escolares (o todos los alumnos) son iguales, y eso ya sabemos que no es verdad. Mi propuesta para un cambio es concreta. Que cada plantel diseñe sus propios métodos, sistemas, procedimientos, esquemas, etc. para la educación de sus propios alumnos y que exista una instancia externa que de acuerdo a los estándares nacionales (o internacionales inclusive) evalúe el nivel de conocimiento-aprendizaje de los alumnos en áreas específicas. Creo que todos los que trabajamos como profesores en cualquier Institución educativa sabemos para lo que fuimos contratados, entonces solo es cuestión de "dejar fluir" las ideas de cada quien aplicadas en su ámbito particular, para conformar un proyecto de trabajo personalizado de cada escuela, (y de cada profesor) diseñado, dirigido, y controlado por cada Institución educativa. Otra cosa. Si se implementara esta estrategia al mismo tiempo que se facilitaría el trabajo para la DGETI como órgano rector (al dar fluidez a las ideas de los profesores) se facilitarían también los compromisos de trabajo de los mismos. Además, con el puntaje obtenido por cada escuela resultado de su evaluación por instancias externas a ella, se puede crear un concurso posicional nacional, en donde de acuerdo al nivel alcanzado sea publicado en un listado a nivel nacional y todos (absolutamente TODOS) podamos ver la posición que ocupamos respecto de las demás escuelas de la DGETI. ¡Ufff! ¡soñar no cuesta nada!. Pero volvamos al "nuevo modelo". Con el nuevo modelo se nos había dicho que la calificación reprobatoria mínima de los alumnos era cinco, y ahora -en el reciente curso de secuencias formativas- nos dijeron que podemos poner hasta medio cero si queremos. Las secuencias didácticas son ahora más amplias y se llaman secuencias formativas (si ya con las benditas secuencias didácticas era un problema... "contimas" ahora con tanto llenado de papeles). Con la reforma educativa la calificación dejó de ser acumulativa, ahora nos dicen que será acumulativa (igual que antes). Antes, la asignatura de matemáticas se cubría con cinco horas a la semana pero con la reforma se redujo a cuatro horas (recuerdo que cuando nos enteraron de eso puse "cara de what", y dije, ¿qué? si con cinco horas a la semana no ajustan para terminar cualquier programa de matemáticas ¿con cuatro cómo?). Otra de las premisas fundamentales del nuevo modelo es la exposición y el trabajo en equipo de los alumnos lo cual apliqué y vi que requiere demasiado tiempo para cubrir un solo tema de cualquier programa por todo lo que conlleva la exposición de los alumnos ¿y los demás temas del programa? Antes de la reforma había más tiempo para clases formales, hoy con el recursamiento el periodo escolar se redujo, hay demasiado tiempo de ocio para los jóvenes, tanto, que hace unos días me encontré con uno de mis alumnos y en el colmo de los colmos me preguntó que cuando iniciaban las clases porque ya estaba harto de tantas vacaciones... ¿qué tal? eso fue revelador. El recursamiento ahora es intersemestral y al inicio de la reforma se dijo que sería a contraturno. En fin, podría seguir con más "pequeños detalles" pero ya me extendí demasiado lo cierto es que está demostrado y seguirá demostrandose que los planes al vapor en materia educativa nunca han sido buenos. ¡Ah!, también me faltó hablar de la reprobación que en este periodo se dio ¡¡COMO NUNCA!! en mi plantel, y se suponía que con el nuevo modelo se reduciría... Por último. ¡Juro por la memoria de mis santas abuelas que no quería extenderme tanto...! Saludos a todos.
I. Guerrero.
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Ayer, 1 de marzo de 2007, se dio posesión como titular de la Dirección General de Educación Tecnológica Industrial al C. Lic. en Ciencias Politicas y Administración Pública Luís Francisco Mejía Piña, quien antes estuviera en la Secretaría de Desarrollo Social. Con el nombramiento del Lic. Luís Francisco Mejía Piña, se abre una esperanza, la esperanza de que nuestra subsecretaría entre de lleno a un sistema en donde la transparencia, la equidad y el respeto por los derechos de los trabajadores sea una verdad demostrada.
El Presidente Calderón ha dicho que uno de los principales problemas de la educación se ubica precisamente en el nivel medio superior, igual lo reiteró Josefina Vázquez Mota, entonces, por lo manifestado, debemos inferir que nuestro subsistema es importante para ambas autoridades. Lo que quizá no sepa el Presidente es que nuestra querida DGETI requiere, por la serie de problemas que acontecen en su interior, una exhaustiva y profunda revisión. Ojala que ahora que el Lic. Mejía Piña se incorpora a las filas de la DGETI se enfoque a resolver todos los asuntos de inequidad, manejo irregular de plazas y manejos oscuros de recursos económicos, etc. que nos aquejan, y que no hacen otra cosa más que generar la desconfianza de una buena parte de la base trabajadora y que por otro lado alientan el servilismo hacia los mandos directivos. Educación es cultura. Educación es orden. Educación es disciplina. Educación es legalidad. Educación es administración. Educación es todo lo que nos hace falta a los mexicanos para progresar. Bienvenido al club Lic. Luís Francisco Mejía Piña ¡enhorabuena! y que sea para bien.
I. Guerrero.
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REFLEXIONES EN TORNO A LAS TUTORIAS...
Con el nuevo modelo educativo de la DGETI además de las secuencias didácticas (ahora formativas) aparecieron las tutorías, función que en otros subsistemas educativos (nivel superior) y en otros países (España, E.U., etc.) se desempeña con regularidad por parte de los Docentes desde hace tiempo.
Las tutorías bien aplicadas son buenas ya que permiten en primera instancia un acercamiento entre el Docente y el Alumno, luego pretenden que haya mayor comunicación entre el Docente y los Padres de familia, con quienes al unísono, "coludidos" trabajan en favor del adolescente consiguiendole una formación más completa. Solo que... en las escuelas de la DGETI, en particular CBTis, existen algunos inconvenientes REALES para su aplicación los cuales deben revisarse. 1. El número de alumnos que debe atender el profesor. 2. La apatía de los alumnos hacia las tutorías. 3. La falta de interés REAL, justificada o no, de los padres de familia para entrar de lleno en la educación de sus hijos. 4. En varios casos la falta de voluntad del Docente, también justificada o no. Cada punto anterior requiere una Reflexión por separado. Hoy escribiré acerca del primer punto. 1. El número de alumnos que debe atender el profesor. Para muestra basta un botón. En el CBTis 70 tenemos grupos de 25, 30, 40 y a veces de más de 50 alumnos. Por lo general abundan los grupos entre 35 y 45 alumnos. Ocasionalmente los tenemos de menos de 25 jóvenes. Cuando esto último sucede lo que hace la administración es "fusionar" a dos grupos de la misma especialidad. Por las "fusiones" se forman grupos de 50 o más alumnos en cuarto, quinto y a veces en sexto semestre. Esto desde luego que es motivo de una reflexión aparte ya que trabajar con grupos de más de 40 muchachos (inquietos) en quinto o en sexto semestre no es tan simple... de hecho controlarlos ya es un logro. Trabajar con tutorías en grupos de más de 20 alumnos ya representaría un problema para el profesor por el tiempo que requeriría para revisar caso por caso y darle junto con los padres de familia un seguimiento adecuado, y ya sabemos que lo que abunda en los CBTis (igual pasa en otros lugares del país) son los grupos numerosos. ¿Cómo pues, puede proporcionarse una tutoría adecuada si atender un solo caso (un solo alumno) significaría hablar con sus padres por mucho TIEMPO para ponerse de acuerdo y establecer estrategias comunes que les permitan a ambas entidades sacar adelante a un solo adolescente?. Entonces cuando se trata no de uno sino de cuarenta jóvenes (en promedio) ¿Cómo? ¡Ah! y además para que las estrategias tengan resultados positivos es necesario darles SEGUIMIENTO... así que ¿cómo pues?
En un grupo de 40 alumnos, 40 alumnos necesitan ayuda. Unos más otros menos, unos por una cosa otros por otra. Unos porque reprueban, otros porque no saben que hacer con su vida, otros porque no tienen proyectos, ni ideales ni sueños y solo viven el presente, otros porque tienen problemas en su familia, etc, etc. pero al final de cuentas todos requieren algún tipo de ayuda, y el tutor es quien debe facilitarles ese tipo de ayuda. Cabe decir al lector que el trabajo Docente no se limita únicamente a la exposición de la cátedra en las aulas, sino que significa además: preparar los temas (de dos, tres y a veces hasta de cuatro asignaturas diferentes), calificar exámenes de curso normal y de regularización, revisar tareas y trabajos de investigación, realizar prácticas de laboratorio o taller, implica también trabajo administrativo, realizar y entregar reportes de calificaciones a la administración escolar, llevar a cabo actividades de recursamiento, aplicar exámenes "extras", atender alumnos en asesorías, etc. etc. etc. Y con todo esto encima del Docente debe además ¿brindar atención personalizada en tutorías a alumnos en grupos numerosos? Complicado, realmente complicado... Lo más que puede hacer un profesor en este caso es asumir ese encargo solo para efectos administrativos y realizar su trabajo de "tutor" superficialmente "nomás por encimita" sin profundizar mucho... El trabajo de tutorías se realiza en el CBTis 70 de la siguiente manera (es posible que lo mismo suceda en otros planteles). Se asigna un horario al profesor (el semestre pasado fue una sesión de dos horas por semana con uno de sus grupos formales). Entonces el profesor asiste con sus "tutorados" a desarrollar un programa de actividades previamente establecidas por la administración. Luego, cuando se entregan calificaciones de todas las asignaturas (por ejemplo de la primera evaluación parcial), se realiza una reunión GENERAL con padres de familia y el tutor conversa con los de su grupo tutorado para revisar de manera GENERAL la problemática del grupo en cuestión... Es así como se llevan a cabo las tutorías en nuestro plantel ¿Y de que otra manera podrían hacerse conociendo la carga de trabajo del profesor?. Entonces, el primer problema de las tutorías lo representa precisamente el número de alumnos que debe atender un profesor. No es por falta de voluntad del Docente, ni es tampoco que no quiera asumir su trabajo de tutor con responsabilidad, es solo cuestión de volumen. Ya lo dice la sabiduría popular "el que mucho abarca, poco aprieta" o en nuestro caso "el que muchos alumnos tiene poco puede profundizar en ellos". Tan simple como eso. Para no hacer muy largo el texto cortaré aquí y continuaré la próxima ocasión con el segundo punto... I. Guerrero.
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2. La apatía de los alumnos hacia las tutorías. Cada vez noto con mayor frecuencia que los jóvenes viven una vida vacía de objetivos, veo que carecen de una visión a futuro. Me parece que la mayoría no tienen metas y a veces ni siquiera sueños de llegar a ser personajes importantes en su medio o más allá, simplemente se conforman con lo poco que tienen y no aspiran a nada más. Me pregunto: ¿en que pensarán los adolescente? Mi respuesta no es muy halagüeña, creo que actualmente las únicas preocupaciones que tienen los muchachos son: estar con sus amigos, ir a las fiestas, ir a la plaza pública, jugar al nintendo o ir a las "maquinitas", ir a la escuela solo porque los mandan sus padres o solo por ver a sus amigos, etc. esas son las cosas importantes que ocupan su vida. ¿Y las tutorías? ¡bah!, no les interesan para nada, presionan para salir del aula con cualquier excusa, inventan cosas, o simplemente no se presentan a ellas. Asisten bajo amenaza de "bajarles" puntos en su calificación si no lo hacen, y los pocos que ponen atención son aquellos que por lo regular ostentan buen record escolar, pero si se les deja elegir entre asistir o no sin ninguna consecuencia, no van a tutorías ni unos ni otros. No pretendo ni remotamente que un adolescente piense igual que yo, son muchos años de diferencia, vivimos mundos diferentes, pero veo mucho desinterés de los muchachos en las cosas que verdaderamente deberían importarles. ¿Será que ya estoy demasiado viejo...? Los jóvenes de la actualidad no quieren comprometerse a nada. Voy a relatar la siguiente anécdota al respecto. En una ocasión se presentó en el CBTis 70 un conferencista. Una de esas personas que buscan motivar o por lo menos sensibilizar a las personas para que hagan cambios en su vida. Pues bien, después de hablarles por más de dos horas a un grupo de aproximadamente noventa jóvenes de sexto semestre (17 años de edad en promedio) reunidos en la sala audiovisual de la escuela, luego de charlar con ellos y hacerlos que participaran activamente en la conferencia (conste que el expositor consiguio captar su atención) entonces les hizo la siguiente pregunta: ¿quienes de aquí se quieren comprometer a cambiar su vida? ¡que levanten su mano! -dijo con energía-. Ninguno levantó su mano. Un segundo después el conferencista alzó más la voz y les repitio la pregunta consiguiendo que solo dos jóvenes lo hicieran. Yo que veía la escena, no pude más que sentirme mal. ¿Como es posible? -me pregunté más tarde- que después que este señor con toda su experiencia y sus estrategias en manejo de grupos (conste que lo hizo muy bien) haya expuesto con sabiduría los temas de la juventud y que todo el auditorio aprobara sus palabras con sus expresiones, solo dos de noventa alumnos del auditorio hayan tenido el valor de comprometerse a cambiar su vida. Desde luego que dos son más que ninguno, pero son pocos, muy pocos… Por desgracia así sucede con nuestros alumnos de bachillerato, no quieren comprometerse a nada más que a vivir su vida como se presente, sin aspiraciones de ninguna especie, sin nada más que "entretener al tiempo". Pocos, realmente muy pocos tienen metas claras y son menos aun los que se atreven a manifestarlas. Pero, toda actitud tiene una razón de ser, toda conducta por más equivocada que sea tiene su por qué. En mi opinión las causas de la apatía de los jóvenes tanto en las tutorías como en su educación en general son las siguientes. En primerísimo lugar está la falta de unidad en la familia producto a su vez de la mala comunicación de los padres con sus hijos. Luego está la influencia perversa del medio ambiente en que viven (amigos, extraños, sociedad en general) y también de los medios de comunicación carentes de buenos y motivadores contenidos. Explicar cada uno de estos factores sería motivo de hacer no un libro sino un tratado y al final de cuentas solo serviría para demostrar lo que digo. Después de todo, analizándolo bien solo una mínima parte del problema les corresponde a los muchachos, y el resto -el gran resto-es culpa de su entorno. Por lo tanto hay cosas que desde nuestro ámbito particular los padres de familia y los docentes como parte de ese entorno cercano tenemos que realizar en favor de ellos. Respecto de los Docentes, como ya lo dije en mi anterior comentario, nos resulta complicado llevar a cabo con eficacia las tutorías -que serían el medio ideal para motivar a los adolescentes-, por la carga de trabajo que tenemos la mayoría, lo cual desde luego no es pretexto para quedarnos con los brazos cruzados y hacer aunque sea el mínimo esfuerzo que significaría platicar con los jóvenes tratando de orientarlos. Pero en lo que respecta a los padres de familia el esfuerzo tendría que ser doble. Por parte de los jóvenes el esfuerzo debería ser en el sentido de comprender que todo lo que hacen sus padres y la escuela por ellos es porque vivan una vida mejor. Sabemos que conforme pasa el tiempo el empleo escasea más, sabemos también que cada vez las empresas e industrias exigen mayor competitividad en sus trabajadores, por todo ello el futuro se vislumbra más difícil para las nuevas generaciones, pero los jóvenes no lo perciben y esa es la principal preocupación de todos, padres de familia y profesores. Solo me resta en este punto hacer un exhorto a nuestros alumnos para que trabajen más en aquello que necesitarán en su futuro inmediato, el cual cada vez se les acerca con mayor rápidez. Es comodo ser niño, pero... ya no lo eres. I. Guerrero.
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