FRACASADO. Se queda esperando siempre una mejor oferta laboral porque no quiere pagar ningún precio por el éxito. Siempre cree que es mejor de lo que es y no acepta un empleo si no se ajusta a su fantasía.
TRIUNFADOR. No le importa cuanto gane, jamás disminuye el esfuerzo en su tarea cotidiana porque sabe que la recompensa llegará. Mientras tanto disfruta lo que va logrando día a día.
FRACASADO. Supone que debe ser recompensado de antemano. Trabaja a desgano si el sueldo es bajo o directamente prefiere no trabajar.
TRIUNFADOR. Tiene paciencia para lograr su meta.
FRACASADO. Es muy impaciente y cambia constantemente de proyectos porque no tiene una meta clara.
TRIUNFADOR. Sabe de antemano cual es el camino conveniente para alcanzar su meta y se va por él.
FRACASADO. Nunca tiene en cuenta que camino debe seguir porque no sabe a donde quiere llegar, entonces tira lineas por todos lados sin adaptarse nunca a ninguna.
TRIUNFADOR. Su plan es paso a paso, con objetivos cercanos y su meta puede lograrse en menos de un año.
FRACASADO. Hace planes fantasiosos para los cuales haría falta toda una vida para alcanzarlos.
TRIUNFADOR. Comprende que la adversidad y los fracasos son grandes maestros y siempre aprende de sus propios errores.
FRACASADO. Comete todo el tiempo los mismos errores porque no tiene capacidad para revisarlos y aprender de ellos, no reflexiona sobre su desarrollo personal. Se aferra en ir por el camino más largo.
TRIUNFADOR. Sabe perfectamente que los proyectos son sólo sueños si no hay acción de su parte para convertirlos en realidad.
FRACASADO. Espera que sus sueños se hagan realidad por obra y gracia de Dios. Fantasea con la idea de ganar algún premio que lo salve.
TRIUNFADOR. Jamás llora por errores cometidos. Comprende la virtud de olvidar y perdonarse a si mismo y sigue adelante en su camino.
FRACASADO. Se engancha al pasado y se lamenta siempre de las metas que no alcanzó, el dinero perdido o malgastado, las penas y los fracasos, todo por su afán de no sentarse a reflexionar acerca de su propia historia.
TRIUNFADOR. Comparte los bienes materiales logrados porque entiende que todas las personas se van de este mundo sin nada.
FRACASADO. Es egoista, almacena todo lo que consigue y no se detiene a calmar la necesidad ajena. Ni siquiera comparte el conocimiento.
TRIUNFADOR. Tiene claro que debe hacerse cargo de su vida y trabajaría aunque fuera ganando poco dinero antes que pedir limosna.
FRACASADO. Vive siempre de prestado depende de los demás completamente. Todo el tiempo va alternando las personas a las cuales acude y cosecha enemistades por ello, pero lo prefiere antes que trabajar aunque sea por poco dinero.
TRIUNFADOR. Es optimista. Disfruta cada día como si fuera el último.
FRACASADO. Vive pensando cosas terribles y no puede disfrutar de la vida.
TRIUNFADOR. Explota sus talentos sin intentar parecerse a otros.
FRACASADO. Siempre quiere ser como el de al lado, vive tratando de imitar o llegar a ser como los demás.
I. Guerrero.