|
MUSICA. Una canción es una invitación. Hay canciones que te invitan a bailar, a recordar, a reír, a llorar, a meditar; pero también existen otras que te invitan a alcoholizarte, a desvirtuar al amor, a “glorificar” narcotraficantes y algunas hasta a matar. Las primeras son reconfortantes para el espíritu, las otras constituyen la más absurda y aberrante pornografía musical.
I. Amatanejo.
|