“OTRA DE RIFAS”

En una ocasión el CBTis 70 organizó la rifa de un auto, recuerdo que a cada trabajador nos correspondieron diez boletos de $100.00 cada uno. La orden fue determinante, el que no los venda que los pague con su dinero. Así de simple.
Como el evento perseguía un noble fin, la mayoría estuvo de acuerdo con la rifa, algunos aceptaron a regañadientes pero al final todo el mundo se alineó con el propósito.
Uno de los compañeros hizo el esfuerzo de vender sus boletos pero nadie le compró ninguno, solo uno de sus parientes por fin le dijo:
-Pues ahí… anótame uno, el que sea, ¡luego te lo pago!-.
Por lo menos ya vendí un boleto se dijo así mismo el compañero dándose ánimo, como quiera que sea es un buen principio…
Debut y despedida, fue el único que vendió. Y tanto como haberlo vendido pues…, ya que anotó el nombre de su pariente en uno de los diez boletos y el pago quedó pendiente… Así que vendido, vendido, pues… no tanto.
Llegó el día de la rifa, se llevó a cabo y ¡sorpresa! el único boleto que había “vendido” nuestro amigo resultó ¡¡¡premiado!!!.
En realidad él había tenido que pagar los diez boletos pero como el premiado tenía escrito el nombre de su pariente, aunque estaba pendiente de pagarse de cualquier manera el premio era del otro ¿o no?
Luego vino el conflicto interfamiliar.
Que si no me pagaste a tiempo el boleto por lo tanto el auto es mío. Yo te lo iba a pagar pero no tenía el dinero. Y que tal si no hubiera sido el premiado de todos modos me lo hubieras cobrado ¿verdad?…
El asunto finalizó en que el auto se le entregó al familiar del trabajador y terminó además con un par de familias rotas en sus relaciones.
I. Guerrero.