“Las Gotas”.
Varios médicos han trabajado en el CBTis 70. En particular recuerdo uno que ya hace muchos años dejó nuestra escuela y se fue “a buscar la vida” en otro lugar. Aunque estuvo poco tiempo con nosotros nos dejó como recuerdo varias anécdotas, una de ellas es la siguiente.
Cierta ocasión una compañera secretaria tenía una ligera irritación en un ojo y acudió al consultorio médico escolar atendido en ese tiempo por un médico “recién entrado” al CBTis 70 y también recién egresado de la Universidad. Pensó la compañera, ¡algo me dará!
Llegó al consultorio y de inmediato recibió la atención debida ¡claro!, tratándose de una compañera de trabajo, era justo y necesario.
Después de un “minucioso” examen el joven médico se dirigió al modesto botiquín escolar tomando de el un pequeño frasco con gotero, acto seguido puso unas gotas en el ojo irritado de la compañera, para eliminar –según él- ¡inmediatamente! el problema.
Complacida y llena de agradecimiento la compañera se retiró felizmente a continuar sus labores normales.
Pero…
La irritación siguió y para colmo de males el ojo comenzó a hinchársele, tanto, que la compañera, asustada, acudió de nuevo al consultorio escolar para preguntarle al médico si no había problema con la hinchazón.
El galeno al ver el tamaño del ojo se asustó y le sugirió a la compañera que inmediatamente acudiera al módulo del ISSSTE de la localidad.
Cuando la compañera llegó con el médico del ISSSTE, viendo éste lo complicado del asunto sin perder tiempo la canalizó a ciudad Guzmán, en donde después de hacerle varios lavados con líquidos y químicos especiales, milagrosamente consiguieron salvarle el ojo.
Pero, ¿qué había pasado?, ¿por qué se le hinchó el ojo a la compañera secretaria?
Después de una investigación, resultó que las gotas que le puso el inexperto médico ¡no eran para los ojos!, sino para ingerirse. El pequeño frasco tenía un gotero, si, pero eso no significaba que el contenido era para ponerse en los ojos.
La inexperiencia y la falta de sentido común de una persona por poco le hacen perder un ojo a una compañera…
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I. Guerrero.